lunes, 17 de noviembre de 2014

Denuncia pública: Corrupción y abuso de poder en la División de vigilancia y seguridad de la UN
El día sábado 15 de Noviembre a las 7:00 pm un vigilante de la empresa de seguridad de la UN agredió físicamente a un compañero que se encontraba trabajando en su tienda o como se denomina al interior del campus “Chaza” y verbalmente por medio de amenazas al suscrito estudiante activo de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Humanas.
El vigilante montaba su moto y utilizaba un gabán negro que aludía a la empresa de vigilancia y seguridad que presta sus servicios a la universidad y cuyas actuaciones deben circunscribirse a los postulados del marco institucional que proscriben el uso de la violencia.
El hecho se desarrolló cuando presencié una disputa entre el vigilante y el compañero agredido. Dicho compañero es trabajador y dueño de una de las principales “Chazas” de la Universidad, ya que está siempre localizada en la plaza central y es la que durante todas las noches vende el “canelazo” por lo tanto, es tan integrante de la Universidad como cualquier otra persona y además goza de los mismos derechos.
La denuncia se redacta con el fin de condenar y visibilizar la agresión física de la que fue víctima nuestro compañero, y también se quiere denunciar la utilización de armas potencialmente peligrosas por parte de la empresa de vigilancia, ya que ante la agresión del vigilante y la reacción de defensa de nuestro compañero, el agresor huyo hasta su oficina, donde lastimosamente antes quedaba la librería central, y de allí salió armado con un “Tambo” –arma contundente-.
En medio de la ira del vigilante, este se dirigió hacia mí, con las claras intenciones de agredirme, por lo que me vi obligado a alejarme de allí y mantener visible mi carnet que me acredita como miembro de la universidad. Posteriormente el celador se dirigió una vez más contra el compañero por lo que decidimos alejarnos hacía la salida de la Carrera 30, una vez allí, le comentamos a los celadores de la entrada lo sucedido. Sin embargo, el agresor que siguiéndonos y en medio de los insultos y los gritos, nos amenazó con encerrarnos dentro de la Universidad hasta que llegara la policía.
Una vez logramos salir de la universidad, el agresor se detuvo en la puerta de la Universidad, y como si le perteneciera, con el arma entre sus manos, en actitud desafiante, nos insultó y nos degradó de manera humillante. Algunas de sus amenazas fueron las siguientes: “Marihuaneros hijueputas, los voy a matar si se aparecen por acá malparidos”.
Ante los constantes abusos del cuerpo de seguridad de la UN, pretendemos que esta denuncia pública y la solidaridad que pueda generar entre la comunidad académica, se imponga como un precedente que evite una posible tragedia al interior de la universidad.
Por último, exigimos la renuncia inmediata del agresor y conminamos a las directivas de la universidad a mejorar sus procesos de selección del personal de seguridad para evitar que se repitan estas reprobables acciones. 

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