Denuncia pública:
Corrupción y abuso de poder en la División de vigilancia y seguridad de la UN
El día sábado 15 de Noviembre a las 7:00 pm un vigilante de la
empresa de seguridad de la UN agredió físicamente a un compañero que se
encontraba trabajando en su tienda o como se denomina al interior del campus “Chaza” y verbalmente por medio de
amenazas al suscrito estudiante activo de Trabajo Social de la Facultad de
Ciencias Humanas.
El vigilante montaba su moto y utilizaba un gabán negro que aludía
a la empresa de vigilancia y seguridad que presta sus servicios a la universidad
y cuyas actuaciones deben circunscribirse a los postulados del marco institucional
que proscriben el uso de la violencia.
El hecho se desarrolló cuando presencié una disputa entre el
vigilante y el compañero agredido. Dicho compañero es trabajador y dueño de una
de las principales “Chazas” de la Universidad,
ya que está siempre localizada en la plaza central y es la que durante todas las
noches vende el “canelazo” por lo
tanto, es tan integrante de la Universidad como cualquier otra persona y además
goza de los mismos derechos.
La denuncia se redacta con el fin de condenar y visibilizar la
agresión física de la que fue víctima nuestro compañero, y también se quiere
denunciar la utilización de armas potencialmente peligrosas por parte de la
empresa de vigilancia, ya que ante la agresión del vigilante y la reacción de defensa
de nuestro compañero, el agresor huyo hasta su oficina, donde lastimosamente
antes quedaba la librería central, y de allí salió armado con un “Tambo” –arma contundente-.
En medio de la ira del vigilante, este se dirigió hacia mí, con
las claras intenciones de agredirme, por lo que me vi obligado a alejarme de
allí y mantener visible mi carnet que me acredita como miembro de la universidad.
Posteriormente el celador se dirigió una vez más contra el compañero por lo que
decidimos alejarnos hacía la salida de la Carrera 30, una vez allí, le
comentamos a los celadores de la entrada lo sucedido. Sin embargo, el agresor que
siguiéndonos y en medio de los insultos y los gritos, nos amenazó con
encerrarnos dentro de la Universidad hasta que llegara la policía.
Una vez logramos salir de la universidad, el agresor se detuvo en
la puerta de la Universidad, y como si le perteneciera, con el arma entre sus
manos, en actitud desafiante, nos insultó y nos degradó de manera humillante. Algunas
de sus amenazas fueron las siguientes: “Marihuaneros
hijueputas, los voy a matar si se aparecen por acá malparidos”.
Ante
los constantes abusos del cuerpo de seguridad de la UN, pretendemos que esta
denuncia pública y la solidaridad que pueda generar entre la comunidad académica,
se imponga como un precedente que evite una posible tragedia al interior de la
universidad.
Por
último, exigimos la renuncia inmediata del agresor y conminamos a las
directivas de la universidad a mejorar sus procesos de selección del personal
de seguridad para evitar que se repitan estas reprobables acciones.